Venezuela atraviesa por una crisis social, económica y política sin precedentes en los últimos años. El enfrentamiento y posicionamiento de gobierno y oposición está llegando a límites extremos y las continuas protestas sociales se convierten en un caldo de cultivo de insospechadas consecuencias.
El 11 de abril de 2002 el presidente Hugo Chávez tuvo que enfrentarse a un golpe de estado militar que acabó fracasando, en gran parte por las disensiones existentes en el interior del propio grupo golpista, y en el que se llegó a especular sobre una hipotética intervención de los EE.UU. que nunca llegó a ser demostrada. A pesar de ello, la postura de los EE.UU. hacia el conflicto fue clara desde un principio, ya que inmediatamente después de que Pedro Carmona arrebatara el poder a Chávez, la Casa Blanca manifestó su apoyo al empresario, frente a la cautela que mostraron otros países. Es más, tras la vuelta de Chávez a la presidencia de Venezuela, el portavoz de la Casa Blanca declaró que la administración venezolana tendría a partir de entonces una "oportunidad de responder al mensaje lanzado por sus oponentes" pidiendo "democracia y reformas", destacando la necesidad de que Chávez "gobierne de una manera democrática".
Desde que los venezolanos se lanzaron a la calle en apoyo del golpe de estado del 11 de abril, las protestas y convocatorias de manifestaciones no han cesado. Aquel día aciago se saldó con un buen número de víctimas civiles en las calles de Caracas, de las que el gobierno se ha desentendido completamente alegando una rotunda no-implicación en el asunto, aunque son pocos los que confían ya en la sinceridad de su presidente. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington, recibió el 22 de octubre la segunda denuncía presentada contra el Gobierno venezolano, por las violaciones de los derechos a la vida y a la libertad de expresión ocurridas entre el 11 y 14 de abril de 2002. La acusación fue introducida por la Coordinadora Internacional Venezolana, organización no gubernamental de venezolanos que residen en la ciudad de Washington.
Según el proceso establecido, el siguiente paso debe ser la notificación al Estado venezolano para que éste presente explicaciones sobre los hechos denunciados; una vez que el Estado responda de las denuncias, la Comisión puede invitar a las partes a una audiencia oral para completar su criterio en la materia. Después de la respuesta estatal, la comisión emite un informe de admisibilidad y es entonces cuando decide oficialmente si admite o rechaza el caso. En todo caso, los representantes de la coordinadora se muestran convencidos de que la probabilidad de que esa audiencia oral se produzca es muy alta, lo que supondría que el Gobierno deba explicar porqué a seis meses de los hechos todavía no se ha esclarecido el asunto.
Las perspectivas no son muy alentadoras, en un país que parece caminar sin un rumbo fijo, en el que los índices de inseguridad ciudadana son elevadísimos y con un presidente imprevisible, con un golpe de Estado a sus espaldas sin resolver desde hace meses y tan osado que ha desafiado a EE.UU. al firmar en fecha reciente un acuerdo con Fidel Castro por el que se autoriza la venta de petróleo a Cuba.
Lo anterior contrasta con los datos económicos. El paro afecta al 16 % de la población (según cifras del gobierno), la deuda pública representa el 9.5% del Producto Interior Bruto y la deuda externa alcanza los 7.7 millones de euros y ello, a pesar de ser uno de los principales países productores de petróleo. Conviene recordar, además, que Venezuela ha jugado un papel decisivo en la puesta en marcha de la renovada disciplina productiva de la OPEP.
A pesar lo anterior Chávez se ha ganado un buen número de seguidores, fundamentalmente entre los grupos radicales y antiglobalización, gracias a su discurso de índole popular que le ha llevado a hacer declaraciones tan sorprendentes como que si alguna empresa fuese cerrada en protesta contra su gobierno sería constitucionalmente lícito que sus obreros se apropiasen de ella. Incluso, en los últimos días ha sugerido la posibilidad de implantar una medida similar a la del “corralito” argentino, con el fin de que las entidades del Estado se apropiasen de los depósitos de los bancos. La alarma no ha tardado en cundir entre empresarios y banqueros, que son constantemente acusados de conspirar contra el Estado. A ellos se unen los medios de comunicación, el estamento judicial e incluso algunos militares, ya que la política “chavista” ha derivado en una división de las Fuerzas Armadas. Algo impensable hace tan sólo unos años. En relación con esta cuestión encontramos el último episodio de oposición al Presidente.
El pasado 22 de octubre, catorce oficiales se declararon en desobediencia y al gobierno de Chávez concentrándose en la Plaza Francia de Altamira. Ese mismo día, el grupo de militares de alto rango ofreció una rueda de prensa en la que expresó su decisión de no obedecer a un régimen que “ha cometido crímenes de lesa humanidad, y desencadenado la más brutal corrupción ”. Declararon que la razón que los había llevado a movilizarse era que el pueblo venezolano tenía el derecho legítimo al ejercicio efectivo de una democracia en donde verdaderamente se respetasen los derechos humanos y las libertades fundamentales con transparencia, como condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de los derechos consagrados en la Constitución Al mismo tiempo invitaban al resto de las Fuerzas Armadas a desconocer la autoridad del Presidente, invocando el artículo 350 de la Constitución (que insta a los venezolanos a "desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas, o bien, menoscabe los derechos humanos"). La convocatoria surtió efecto y el día 25 eran ya más de ciento treinta los oficiales venezolanos que habían acudido a la plaza Francia de Altamira a repudiar al Gobierno de Chávez y pedir elecciones inmediatas. Mientras tanto, las concentraciones "anti Chávez" se repetían en las principales ciudades del país, con enfrentamientos constantes entre simpatizantes y opositores.
Una vez más, la oposición retaba a Chávez a convocar elecciones anticipadas. Con el éxito en sus manos, después de la realización de un paro nacional que se cumplió durante 12 horas de forma pacífica, la Coordinadora Democrática lanzó nuevamente el reto al presidente para que acepte una consulta popular, señalando que tres paros nacionales y cuatro marchas multitudinarias en menos de un año eran una respuesta inequívoca al primer mandatario. Además, en una carta enviada a la OEA en Washington, los militares resaltaron el hecho de que habían actuado en forma pacífica, rechazando categóricamente en el propio pronunciamiento tanto el eventual uso de la fuerza militar como las fórmulas de golpe de Estado o ruptura del orden constitucional, invocando en todo momento mecanismos propios de democracias consolidadas. Sin embargo, la respuesta de Chávez a esta movilización fue la de acusar a la protesta de ''pantalla'' detrás de la cuál ''se está cocinando un nuevo golpe de Estado'', una hipotética insurrección militar que, según palabras del Presidente, en caso de producirse, recibiría también una respuesta armada, ya que, al igual que hizo el 11 de abril, él “no estaba dispuesto a renunciar a su cargo”.
La polémica está por lo tanto servida y, a la vista de los hechos, la única conclusión que se puede extraer es que el futuro de Venezuela es una incógnita más difícil de despejar que nunca, con una profunda e inquietante división de la sociedad venezolana de resultados aun inciertos.
La oposición desafía a Chávez
La oposición afirma que todavía hay trabajadores de PDVSA en paro.
Más de 100.000 simpatizantes de la oposición en Venezuela, marcharon por las calles de Caracas para protestar contra el presidente Hugo Chávez y para apoyar a trabajadores de la empresa petrolera estatal PDVSA, que fueron despedidos. Se estima que 9 mil empleados del sector petrolero fueron despedidos por el gobierno en los dos meses de huelga nacional. "PDVSA es nuestra, no es del gobierno", dijo Juan Fernández uno de los líderes del paro.
Chávez sostiene que los huelguistas infringieron la ley.
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La protesta fue decidida el domingo pasado en oportunidad del llamado "Firmazo", una convocatoria de la Coordinadora Democrática (que agrupa a la oposición) para que la gente rubrique un pedido para forzar la renuncia del mandatario y el llamado a elecciones anticipadas. La liga opositora fue la que convocó el 2 de diciembre pasado a una huelga general a la que se sumaron gerentes y empleados petroleros, llegando a paralizar casi completamente la producción del quinto exportador mundial de crudo. Normalización El gobierno de Chávez estima que la huelga le ha costado al país por lo menos unos US$4.000 millones. La situación en Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), significó incluso un gasto de más de US$500 millones en gasolina y diesel tendiente a abastecer el mercado interno.
La falta de combustible sigue causando problemas a los venezolanos.
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Las autoridades indicaron que tras la medida adoptada contra los huelguistas, unos 40.000 trabajadores de la compañía petrolera retornaron a su actividad y la industria vuelve paulatinamente a su normalidad. Pero los dirigentes de la oposición desmintieron la versión, indicando que miles de obreros se niegan a regresar al trabajo hasta que sus compañeros no sean reintegrados a sus puestos. Carta La jornada de marcha transcurrió sin registrar hechos de violencia, bajo la vigilancia de unos 1.800 agentes de seguridad. La manifestación tuvo como destino final las cercanías del hotel donde funciona la mesa de negociación entre el gobierno y la oposición, que auspicia la Organización de Estados Americanos.
Algunos dudan que la mediación internacional supere las divisiones.
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La intención es entregar a su secretario genera, César Gaviria una carta que -dicen- lleva la firma de más de 2 millones de personas, en apoyo a los trabajadores petroleros. La gestión de Gaviria es respaldada por el denominado "Grupo de Países Amigos" (Estados Unidos, Brasil, Chile, México, España y Portugal). Este viernes, el presidente Hugo Chávez instó a la comunidad internacional a que reconozca lo que llamó "el gobierno democrático y legítimo de Venezuela" y que no se deje engañar por "mentiras" de los medios a los que acusa de estar dominados por la oposición.
Venezolanos, entre la crisis y las urnas

En una Venezuela cuya crisis parece haberse encaminado hacia un desenlace electoral, BBC Mundo salió a las calles a recoger testimonios, posiciones sobre la situación actual y el futuro inmediato de este país sudamericano. El colaborador Aldo Rodríguez Villouta entrevistó a un partidario del gobierno, a otro de la oposición y a un tercero crítico de unos y otros.
Andrés González, 42 años, Técnico en computación Hasta el "Firmazo" del 2 de febrero, veía a la oposición desorganizada, sin saber si ir adelante respetando lo que dice la Constitución o seguir golpista. Ahora parece que tiene más claro el panorama y así todos ganamos en legalidad y democracia. En el gobierno también veo que existe conciencia de que hay que votar. Todos tenemos más claro el panorama y una vez que ha disminuido el peligro de un golpe de Estado y de un enfrentamiento civil, ahora hay que ver quién tiene más arrastre electoral.
"Todos tenemos más claro el panorama; habrá que ver quién tiene más arrastre electoral"
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Cuando se pregunte al pueblo si hay que cambiar o no la Constitución, ahí veremos quién tiene más votos y puede que no cambie nada o que todo cambie, porque la oposición quiere acabar hasta con cosas buenas que ha hecho este gobierno, como la ley de pesca, la ley de tierras. Está cuesta arriba para ambos sectores y habrá que esperar a ver cómo presentan sus campañas electorales. Uno seguramente atacará lo malo del gobierno, el resentimiento social que impulsa y sus carencias en calidad gerencial. Este último a su vez arremeterá contra la oposición por empezar golpista y después llamar a un paro que tanto daño le ha hecho al mismo pueblo. Los opositores dicen que el paro no lo convocaron ellos o que se les fue de las manos y ahora se echan para atrás y lo flexibilizaron. Eso el gobierno lo aprovechará. Ahora, si Chávez pierde en las elecciones, creo que cumplirá su palabra, cumplirá lo que dice de irse tranquilo. Pero en una elección con varios candidatos yo creo que él ganará, porque no veo ningún líder que le haga contrapeso. En una elección sin otros candidatos, como el referendo revocatorio de agosto, ahí la cosa está como difícil para unos y otros. La situación es dura y el país necesita un buen gobierno y una oposición con nuevos líderes, que se olviden de que la Fuerza Armada es golpista, porque los militares están con la Constitución y no es que sean chavistas o antichavistas; que se olviden de la guerra civil, porque los venezolanos somos pacíficos, aunque hay extremos y tipos que sueltan veneno contra el gobierno y otros del gobierno que eructan en público, sin ninguna educación. Margarita Pachay, 47 años, Costurera La salida a esta crisis queremos que sea democrática y pacífica, pero tal vez no será así. Puede que sea violenta, sangrienta, como si fuéramos todos unos criminales. Eso lamentablemente depende de lo que decida el gobierno, porque de Chávez depende si deja el gobierno por las buenas o se vuelve del todo loco y provoca un mal peor al país que ya ha destrozado. Dice que quiere a Venezuela y nombra a Cristo, y que quiere lo mejor para los pobres y para todos, pero la verdad es que nos ha destrozado a toditos y aún puede seguir haciendo mucho más daño si mantiene su posición de no querer contarse con votos, de querer provocar más muertos y después culpar a la oposición.
"De Chávez depende si deja el gobierno por las buenas o se vuelve del todo loco"
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No creo que él acepte limpiamente ir a elecciones, porque eso hará peligrar su revolución, que ha sido una revolución de engaños, de ineficacia, de enfrentamiento, de robo. El camino para cambiar todo esto no será fácil, pero debemos seguir luchando y sin miedos. Venezuela ya firmó democráticamente para ir a un referendo en febrero, pero se nos robó ese derecho con argumentos burocráticos y dictatoriales. Ahora, el mismo día en que debíamos votar en el referendo que se nos robó, la gente ha vuelto a firmar para ir en las próximas semanas a cualquier otra elección, para copar todas las alternativas electorales con tal de poner fin a esta pesadilla, pero no por la vía de la guerra civil, sino por la paz y la civilidad. No puede ser que nuevamente se nos vaya a desconocer nuestros derechos más elementales, que se violente la vocación democrática de este país y que se burle nuevamente nuestra exigencia de ir a elecciones, de buscar con votos una salida a esta situación; para que se vaya este señor de una buena vez.
La libertad agoniza en Venezuela y la economía también. Ayer en Canal N mencionó Jaime de Althaus que había revisado las cifras dadas por el Banco Central de Venezuela y que le preocupaba que la inflación este en aumento y las reservas hayan tenid

o una brusca caída. Es cierto la situación es preocupante. Sin embargo Mr. Tirano Teves tiene una carta dorada: El petróleo. A pesar de todos los desbarajustes que hace eso lo mantiene a flote. El problema no es que Venezuela no se desbarranque en este instante, sino el monstruoso costo de oportunidad que para el país hermano significa no aprovechar el flujo de ingresos por el petróleo, por tener un hombre enceguecido en el poder. Oportunidad que en el futuro puede no repetirse. Seguramente que el mencionado señor no es el mago de la política y la estrategia sino que debe existir detrás de él un grupo de interés muy grande, que potencialmente puede estar obteniendo beneficios. No se entiende sino tal descalabro de un país que no tendría porque estar en esta situación. La reconversión de la moneda en Venezuela nos hace recordar la época del primer gobierno de Alan García, el Sol por el Inti. A Chávez que tanto le gusta la época de Velazco, porque no lee un poco de historia económica del Perú y se fija los resultados de lo que está "haciendo". Los gráficos nos dicen que a pesar de todo son variaciones que puede sortear. Claro esta las imágenes han sido construidas a partir de datos oficiales. ¿Serán ciertos estos datos?
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